Estimada comunidad escolar:
En relación al contexto nacional y los sucesos acontecidos durante el último tiempo —agresiones físicas a docentes que han sucedido en diferentes escuelas de nuestro país— les contamos que hoy realizamos una reflexión junto a los estudiantes sobre la sana convivencia en las salas de clases. Asimismo, creemos importante que ustedes también puedan tener una reflexión junto a sus hijos y estudiantes.
Queremos compartir con ustedes nuestra profunda preocupación ante las crecientes situaciones de violencia y agresión que están afectando a los educadores en muchas escuelas de nuestro país. Esta realidad nos interpela a todos y nos exige una reflexión profunda sobre el respeto, la convivencia y la responsabilidad que tenemos en la construcción de una comunidad educativa sana y segura.
Nuestra vocación de educar, como siempre hemos sostenido, nace y culmina en el amor. Creemos firmemente en ello y seguiremos trabajando con ese propósito. Sin embargo, este amor debe reflejarse no solo en el compromiso y la dedicación de cada educador hacia sus estudiantes, sino también en la actitud y el respeto que los estudiantes y sus familias demuestren hacia quienes forman parte de la comunidad escolar.
Es fundamental que padres, madres y apoderados asuman su rol en la formación de sus hijos e hijas, fortaleciendo en ellos el respeto, la empatía y el cuidado hacia sus educadores. Enseñarles a resolver conflictos de manera adecuada, a desarrollar sus virtudes y a relacionarse con otros de forma sana y fraterna es una tarea que debe nacer en el hogar y fortalecerse en la escuela.
Lamentablemente, en los últimos años hemos sido testigos de un alarmante aumento en las agresiones verbales y físicas contra docentes, provenientes tanto de estudiantes como de apoderados. No podemos ni debemos normalizar estas conductas. Cada educador merece respeto, cada miembro de nuestra comunidad tiene derecho a sentirse seguro en su lugar de trabajo y aprendizaje.
Como colegio, rechazamos toda forma de violencia y reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de un espacio seguro, basado en los valores que nos caracterizan: la acogida, la escucha, el servicio mutuo y el respeto. Todos merecemos ser cuidados, valorados y tratados con dignidad. Por ello, hacemos un llamado a la reflexión y a la toma de conciencia sobre la gravedad de esta problemática.
En nombre de los educadores que han sufrido situaciones de violencia en nuestro país, instamos a toda la comunidad escolar a comprometerse activamente en la erradicación de estas conductas. La agresión, en ninguna de sus formas, será aceptada ni justificada en nuestro colegio.
¡Cuidemos juntos nuestra comunidad! La convivencia pacífica y el respeto mutuo son responsabilidad de todos.
“No tengáis otra deuda que la del mutuo amor”
Patricia Jara S.
Rectora CSL